15/02/09

Venezuela 1811-1812

Inaugurabase el año 1811 con el bloqueo de las provincias venezolanas, bloqueo que Cortabarria mandaba ejecutar en cumplimiento de un decreto de la regencia, mientras que la junta, fiel a su convocatoria, llevaba a cabo la reunion del aplazado Congreso. Conforme a lo dispuesto por ella debia constar de cuarenta y cuatro diputados.

El 2 de Marzo era el dia senalado para la reunion, la cual debía verificarse en la capital, donde aquel alto cuerpo quedo instalado, formando una Camara, comun e indivisa, compuesta de respetables patricios enviados por las provincias de Barcelona, Barinas, Caracas, Cumana, Margarita, Merida y Trujillo. Entre sus dignos miembros figuraban el general Miranda, el marques del Toro, Francisco Javier Ustariz, Lino Clemente, Martin Tovar, Juan German Roscio, Antonio Nicolas Briceño, Francisco Javier Yañes y otros varios.

Despues de haber organizado su servicio; el Congreso nombro tres individuos encargados de ejercer el poder ejecutivo, y otros tres como suplentes para los casos necesarios de ausencia o enfermedad de los primeros, que fueron los senores Baltasar Padron, jurisconsulto acreditado; Juan Escalona, oficial de milicias elevado a la clase de coronel por la Junta Suprema, y Cristobal Mendoza, que ejercia de abogado. Ademas establecio un Consejo Consultor.

Uno de los acuerdos mas importantes del Cuerpo Legislativo fue el de la sancion de la famosa acta, por la cual se declaraba que las provincias de Venezuela en el representadas, formarian en lo sucesivo una Confederacion de Estados libres e independientes, con absoluta separacion de España. Cada uno de estos podria darse la forma de gobierno que mas le conviniera, conforme a la voluntad de sus pueblos.

Pronto se hicieron sentir algunos movimientos revolucionarios, promovidos por los agentes de Cortabarria, que fueron sofocados por las fuerzas del gobierno, y condenadas a la última pena por sus tribunales las personas que aparecian como autoras de la rebelion. Pero una peligrosa sublevacion estallo en Valencia, donde los revoltosos, desconociendo la autoridad del Congreso, proclamaron la legitimidad de
Fernando VII.

El general Toro voló a reprimirla, logrando en un principio desalojar al enemigo de sus puestos avanzados, y concluyendo por ser rechazado a su vez hasta Maracay, desde cuyo punto envio emisarios a Caracas para que le auxiliaran con tropas de refuerzo. El gobierno entonces nombro a Miranda general en jefe del ejército; marcho este contra los españoles y les obligo a capitular, entrando en la ciudad sublevada el 13 de Julio.
Pero por falta de la precaucion necesaria los vencidos, que habían conservado armas y municiones, saliendo de sus cuarteles cayeron sobre las tropas de Miranda, llevandolas en precipitada fuga hasta Guaraca.

Despues de un hecho tan poco noble, Miranda, en ánimo de tomar venganza, allego nuevas fuerzas y en los dias 12 y 15 de Agosto, reducidos los españoles al ultimo extremo, se rindieron a discrecion por haberles sido rechazadas cuantas proposiciones de capitulacion habian presentado. Los prisioneros fueron condenados a muerte por los tribunales, pena que el Congreso determino se conmutara por otras.

Formulada, discutida y sancionada la Constitucion federal de las siete provincias venezolanas, se publico el decreto en 21 de Diciembre.
Reconociase como base el sistema representativo, residiendo la soberanía en el pueblo; dividiase el poder en legislativo, ejecutivo y judicial, formando cuerpos independientes entre si; garantizabase el derecho popular y la inviolabilidad de domicilio; proscribiase para siempre el uso de la tortura y el fuero personal, y ninguna sentencia pronunciada por traicion contra el Estado tendria caracter difamatorio para los hijos del reo; aboliase la trata de negros y los indios eran igualados a los demas venezolanos en derechos y deberes: desarrollabase la instruccion publica; extinguianse los titulos de nobleza hereditarios, asi como toda calificacion degradante de raza y, por ultimo, quedaba adoptado el pabellon amarillo, azul y rojo, enarbolado por Miranda cuando su expedicion de 1806, considerandolo como distintivo de la federacion.

La ciudad de Valencia fue declarada despues como capital del Estado; y el Congreso suspendio sus tareas el 15 de Febrero de 1812, aplazando su proxima reunion para el 1 de Marzo, no sin haber antes de disolverse ordenado guarnecer la margen izquierda del Orinoco para colocarse a la defensiva.

Desde esta fecha hasta la llegada del capitan de fragata Domingo Monteverde, natural de Canarias y al servicio de España, hubo algunos encuentros, prosperos unos y adversos otros, entre las tropas federales mandadas por los coroneles Francisco Gonzalez y Moreno, Manuel Villapol y Francisco Sola y las espanolas; estos combates tuvieron lugar en Santa Cruz de la Soledad, en las aguas entre el cano de Macareo y el de Pedernales, en Barrancas, en Lorondo y en Angostura, donde, despues de un grave descalabro en que Villapol tuvo que fortificarse en Maturin para salvar su gente, Moreno y Sola desaparecieron, dejando sus soldados en el mas criminal abandono y a merced del enemigo.

Monteverde llego a Coro en compania del brigadier Don Juan Manuel Cagigal y otros jefes militares, llevando consigo dinero, armas y demás necesario para hacer la guerra a las provincias sublevadas; y desde este momento los patriotas, no por falta de valor y decision sino a causa del menor numero, fueron estrechados y acosados con mayor actividad cada dia.

El 15 de Marzo protegia Monteverde la revolucion que en Liquisique acaudillaba deslealmente el indio Reyes Vargas, que sin grandes merecimientos habia recibido el nombramiento de capitan del gobierno de Venezuela; y a los seis dias de esta defeccion los patriotas, a quien una grave dolencia privaba de su jefe el comandante Gil, eran derrotados completamente en Carora.
La causa de la independencia principiaba a perder terreno en Venezuela, viniendo un sacudimiento momentaneo de la naturaleza a juntarse con los de la guerra. El 28 de Marzo, dia de Jueves Santo, a las cuatro de la tarde, un espantoso terremoto destruyo la mayor parte de Caracas, sepultando millares de habitantes bajo sus minas. Igual desgracia afligio a la Guaira, Barquisimeto, San Felipe, Merida y otras poblaciones, en las que, asi como en la primera, perecieron gran número de voluntarios al servicio de la Confederacion. No faltaron adeptos al antiguo regimen que hicieran correr la voz de que semejante natural suceso era un castigo del cielo, puesto que venia a cumplirse precisamente en el dia mismo en que dos años antes la revolucion había depuesto y desterrado a las autoridades españolas.

Este acontecimiento, unido a los desastres que la guerra hacia sentir a los pueblos, no dejo de influir en favor de la regencia, cuyas armas, guiadas por el general Monteverde, se presentaban favorecidas por la fortuna en todas partes y ocupaban la arruinada ciudad de Barquisimeto el 7 de Abril. Alli se detuvo su jefe algunos dias desenterrando pertrechos y armamentos, reclutando gente y dando acogida a algunas partidas que con sus oficiales desertaron de las filas republicanas. El dia 25 batia cerca de San Carlos al coronel Miguel Ustariz, bajo cuyas ordenes puso Jalon cerca de 1.400 hombres. En lo mas encarnizado de la pelea, y cuando el triunfo estaba aun indeciso, el escuadron de Pao se paso a los realistas dandoles la victoria. Casi todos los soldados de Venezuela que habian tomado parte en la accion cayeron en el campo de batalla; y, con los pocos que se quedaban, Ustariz se refugio en Valencia.

Merida, Trujillo y otras poblaciones de la parte occidental fueron declarandose por el invasor, que se disponia a proseguir su marcha; y en tan tristes circunstancias la idea de la dictadura vino a apoderarse del animo de los leales. El poder trato de realizarla delegando todas sus facultades en el marques del Toro, quien rehuso esta distincion; entonces fue puesta la suerte de la santa causa en manos de Miranda; este no tuvo dificultad en admitir el alto cargo y peligrosa confianza con el titulo de Generalisimo, por juzgarlo menos pretencioso y mas modesto que el de dictador.

La Constitucion, promulgada aun no hacia tres meses, quedo en suspenso de este modo; y mientras que el jefe absoluto fijaba su cuartel general en Maracay, y en Barinas se juntaba una fuerza considerable de caballeria, y salian emisarios en busca de hombres, buques y subsistencias, Ustariz, elevado al cargo de gobernador de Valencia, se veia abandonado de sus tropas y, dejando la plaza en poder de Monteverde, se retiraba a la Cabrera.

En medio de tantos desastres como sufria la causa de la independencia, los generosos donativos de muchos extranjeros, amantes del nuevo orden de cosas y de la libertad de America, vinieron a fortificar un tanto los abatidos animos, que recobraron su antigua esperanza viendo como al mismo tiempo se organizaba un cuerpo de franceses a las ordenes del coronel Ducayla, y como algunos alemanes e ingleses de distincion, entre los cuales figuraban Sir Gregor MacGregor empunaban las armas en defensa de Venezuela.

Miranda formo entonces el plan de estrechar a Monteverde: al intento, despues de haberse asegurado de la custodia de Puerto Cabello, poniendo en esta plaza un oficial de toda confianza asi por su aptitud como por su valor y decision hacia la santa causa de la independencia, cubrio el punto de los Guayos con un fuerte destacamento que a los pocos dias, mientras el avanzaba en la linea de las operaciones proyectadas, fue batido y desbaratado el 8 de Mayo por la deslealtad de algunas companias que se pasaron al enemigo. En vista de esto volvio atras y se dispuso a fortificar bien la Cabrera, Guayca y Magdalena para poder hacer frente a los ataques de Monteverde, quien se disponia a atacarle.

El hombre de confianza, el militar experto, el valiente soldado, el inteligente y decidido patriota que Miranda coloco en el mando de Puerto Cabello, aquel que habia merecido este cargo delicado y de cuya aptitud para el desempeno no podia dudarse un solo instante, no era otro que el coronel Simon Bolivar, a quien el Generalisimo consideraba como el oficial mas activo y de mas vasta instruccion de todo su ejercito.

A pesar de los esfuerzos de Miranda, de los auxilios que encontraba, de alguna que otra accion en que el enemigo era rechazado, no por eso dejaba de agravarse la causa de la independencia, siendo derrotados sus patriotas hasta en las llanuras de Caracas, en Calabozo y San Juan de los Morros, donde el jefe espanol Don Eusebio Antonanzas paso a cuchillo, sin piedad alguna, no solo a los prisioneros sino tambien a las mujeres y los ninos.

La autoridad y prestigio del dictador menguaban de dia en dia, haciendose mas frecuentes las decepciones de sus subordinados; por lo que, para vigorizar su poder, se rodeo en Maracay de algunas personas notables pertenecientes a los altos cargos del poder ejecutivo, del Congreso y del gobierno peculiar de Caracas, y de todas formo una especie de Consejo Consultor que le auxiliaba en los casos graves y circunstancias apremiantes o dificiles.

Sin embargo, de nada sirvio que la promulgacion de una ley marcial llamando a las armas a todos los venezolanos, excepto los ordenados “in Sacris” y unos pocos empleados de la administracion civil, y la de un decreto ofreciendo la libertad a los esclavos que se alistasen por diez años, prometiendo indemnizar a sus amos en mejores circunstancias, le diesen una superioridad numerica sobre el enemigo; pues habiendo perdido el punto de Magdalena y las alturas que dominan a Maracay, el jefe venezolano se encontraba cortado en sus posiciones, viéndose forzado a retirarse y pegar fuego a los ricos depositos de viveres y municiones que venia formando en aquella poblacion.

Con sus fuerzas, las de Guayca y la Cabrera, se encamino hacia la Victoria: pero Monteverde, sabedor de este movimiento, se adelanto hasta San Mateo y le sorprendio, poniendo en desordenada fuga a sus soldados.
Mientras tanto la capital de la republica se encontraba en un estado de continua alarma, pues los esclavos de Curiepe y otros puntos de la costa y de los valles orientales, a pretexto de defender los derechos de Fernando VII, desde el 24 de Junio, en que habian tomado las armas, andaban cometiendo todo genero de desmanes, tropelias y vejaciones con el mas feroz vandalismo, y Monteverde avanzaba hacia alli, despues de haber dejado algunas tropas frente a la Victoria.

En el punto que este movimiento del enemigo tenia lugar, una nueva decepcion ponia a Bolivar en inminente peligro y con el a la republica.
El ultimo dia de Junio, el oficial de milicias Francisco Fernandez Vinoni, con alguna tropa, el presidio y varios reos de Estado, proclamaba a Fernando VII, enarbolando en el castillo de San Felipe de Puerto Cabello una bandera roja, y despues de algunas intimaciones infructuosas rompia el fuego de su artilleria contra la plaza. En tan critica situacion, y fuera de si con un suceso que tal vez iba a decidir de la suerte del pais, trato Bolivar sin embargo de sostenerse, y lo hizo asi durante tres dias; pero al saber que los españoles de Valencia se dirigian ya hacia alli y que sus puestos avanzados se pasaban al enemigo, antes de abandonar Puerto Cabello quiso tentar fortuna y mando a su encuentro unos 200 hombres con los coroneles Mires y Jalon. Estos fueron derrotados en San Esteban y habiendo quedado prisionero el último con solo siete soldados regreso el primero al lado de Bolivar.

Con 40 hombres que le quedaban, despues de haber capitulado los habitantes de Puerto Cabello temiendo la ruina de la poblacion, el digno jefe trato de defenderse todavia en las afueras desde el Trincheron: pero el dia 6 no contando sino 8 oficiales a su servicio, se embarco con ellos en Borburata, arribo a la Guaira y comunico a Miranda desde Caracas, algunos dias despues, los incidentes de tan lamentable acontecimiento.

Asi que lo supo el Generalisimo, propuso a Monteverde, que se hallaba en Valencia, una suspension de hostilidades; pero el general español por toda respuesta se ofrecio a concederle una capitulacion; la cual, admitida en principio por Miranda, pronto recibio este las condiciones que, despues de ajustadas, dieron lugar a algunas diferencias. Pero apremiado por Monteverde las ratifico Miranda el 25 de Julio de aquel año, el de 1812, quedando la Confederacion, conforme a las capitulaciones, asi como el armamento y demas objetos militares en poder del general español bajo garantia de respeto a las personas, cualesquiera que hubieren sido su conducta y opiniones durante la revolucion.

Al dia siguiente las tropas espanolas penetraban en la Victoria, y tres mas tarde en Caracas, de donde huyeron algunos patriotas con intención de embarcarse en la Guaira, y entre los que asi se precipitaban, poco seguros del cumplimiento de lo estipulado, figuraba tambien el desgraciado Generalisimo de la efimera Confederacion venezolana.

Ver también:
Venezuela 1806- 1810