12/11/08

Segundo destierro de Nariño

En el segundo destierro de Nariño veremos la sevicia de la clase gobernante cebándose en la piel del precursor por segunda vez, esta, sin disculpa aparente, solo llegaron a la casa de don Antonio Nariño un 23 de noviembre de 1809 y lo citaron en el palacio virreinal. Al llegar allí, lo llevaron preso, sin notificaciones ni acusaciones ni mediar palabra. Empieza su segundo destierro, en unas condiciones de extrema necesidad, tanta que en Honda don Domingo Nieto le suministró cien pesos por recomendación de don Pedro Groot y don Ignacio Camacho le suplió con cincuenta. Su hijo Antonio le seguía. Pero como esta vez sus expectativas de justicia estaban tan ralas, decidió fugarse al llegar al sitio denominado al Banco (Actual departamento del Magdalena). Padre e hijo de 44 y 17 años respectivamente huyendo de la justicia entre pantanos, mosquitos, calores y jejenes. Llegan los prófugos a Santa Marta, donde los asiste el cura y rector del Colegio de la ciudad. Luego fue de nuevo apresado junto a su hijo en un oscuro calabozo donde además les pusieron grillos. El 2 de enero de 1810 fueron remitidos a Cartagena de Indias. Al poco tiempo su hijo es puesto en libertad, para descanso de don Antonio Nariño. Al precursor le tocan en suerte esta vez grillos de 36 libras, tan apretados y molestos como fue posible. Luego es trasladado a la bóveda del castillo de San José de Bocachica, el 20 de enero de ese mismo año. Cuatro largos meses fue huésped de estos calabozos, privado de comunicaciones y de medicinas.
De repente un día le sacan sin previo aviso de allí y le trasladan a la cárcel del Tribunal del santo oficio. Allí se entrevista con don Antonio Villavicencio[1], ese caballero quiteño que había sido ascendido a capitán efectivo de fragata y quien era el Comisionado Regio para el virreinato de Santafé, nombrado por la suprema junta de gobierno de España. Ya había pedido información al gobernador respectivo sobre la causa y origen de la prisión de Nariño. El día 24 de mayo de 1810 obtiene permiso don Antonio Villavicencio para visitar a Nariño. El ilustre precursor de nuestra independencia se queja de no poder escribir porque en su encierro no le permiten papel ni tinta; manifiesta así mismo haber sido victima de maltratos y esta enfermo de “hidropesía de pecho”, cuenta que no se le hace justicia y que ignora la causa de su prisión.
Logros de la entrevista con el comisario regio para don Antonio Nariño: Consigue que se quiten los pesados grillos y cadenas y remisión a una cárcel en La Inquisición, del mismo modo obtiene la sincera promesa de hacerle llegar papel y tinta para escribir y alegar en su causa.
El 27 de mayo de 1810 escribe Antonio Nariño su representación a la suprema Junta de Gobierno de España[2].
Vera también: entrega de Nariño, Bicentenario de la independencia
[1] Quien se había conmovido ante el relato sentimental de Antonio Nariño hijo.
[2] Miramon Alberto. Nariño, una conciencia criolla contra la tiranía. Academia Colombiana de Historia. Biblioteca “Eduardo Santos”, Volumen XXI, Bogotá, Editoria Kelly MCMLX

1 comentarios:

Vizarro Man dijo...

grotesco, me cae que muy cruel, ojala y publiques lo que escribio al fin y como obtuvo su libertad, saludoss!!!