08/09/08

EL SABIO CALDAS

En el artículo anterior, Caldas, Primeros años, nuestro Francisco José se carteaba ya con Mutis. Pues bien, ahora, el 11 de agosto de 1801 parte hacia Quito, en calidad de abogado familiar, debido a un pleito que amenazaba el patrimonio de la familia Caldas y es en Quito donde debe ventilarlo, ante la Real Audiencia de esa ciudad.
Con todo y eso, para el sabio Caldas cada viaje era una aventura del saber; nuestro inquieto payanés prosigue su labor de observador de la naturaleza y de sus regularidades físicas, químicas, botánicas y biológicas.
El 31 de diciembre de 1801 sale hasta Ibarra al encuentro de Humboldt y de Bonpland. Los tres tenían referencias mutuas de sus trabajos naturalistas y geográficos. El intercambio intelectual de estos científicos fue pródigo y desbordante, tanto que programaron una expedición conjunta por los alrededores de Quito, para el mes de febrero del año 1802. Estos vaivenes y acercamientos hicieron que nuestro astrónomo y sabio Caldas, acariciara la idea de acompañar al barón Humboldt en futuras excursiones; no obstante en abril se entera que el sabio prusiano prefiere laborar en soledad
[1]. Igual siguieron intercambiando correspondencia. Caldas prosigue entonces su exploración y meticulosa toma de apuntes sobre los alrededores. Así mismo trabajaba sobre un nuevo método para medir la altura de las montañas por medio del termómetro y el agua hirviendo. ¿Hipsometría? Sí, así es; conociendo la temperatura de ebullición del agua, podía determinar la presión atmosférica y, sabiendo este dato, determinaba la altitud del lugar[2].
Sabedor de los trabajos de Caldas, Mutis lo incorpora a la Expedición Botánica, recibiendo el encargo de estudiar comparativamente las Quinas en el Ecuador. Caldas recorre para cumplir su empresa, el sur de Quito, la gobernación de Cuenca, el departamento de Loja, donde se daba este febrífugo. Pero fuera de su misión puntual descubre nueve o diez especies del género Besterias (un antídoto eficaz contra el veneno de las serpientes), estudia los Ullucos tuberosus así como la Cordovea prolífica y otra cantidad de investigaciones interesantes en el plano natural.
El 14 de julio de 1803 salió Caldas a recorrer el camino de Quito a las costas del Pacífico, por Malbucho, colectando plantas, describiéndolas. Enferma de terciana
[3] y debe regresar el sabio Caldas a Quito, lamentando no haber podido seguir hasta el Chocó. Su reposo duró hasta mayo de 1804.
Prosigue sus andanzas, pasa por Cuenca expandiendo su herbario y sus estudios. Para ese año de 1804 calcula para esa región, que tendría unos 10.000 habitantes entre blancos y mestizos varones así como unos 2.991 indios tributarios, para un total aproximado de 19.000 habitantes.
En el año de 1805 se dedica a ordenar sus apuntes y a preparar su Memoria sobre el estado de las Quinas en general y en particular sobre la de Loja.
El 28 de marzo sale rumbo a Popayán, a donde arriba Caldas el 20 de mayo de 1805, haciendo una escala en tanto llegaba hasta Santafé-el 10 de diciembre- para presentar sus informes al Señor Mutis. Llega a la capital del virreinato con 16 cargas de material, entre herbario, papeles con descripciones, dibujos de plantas, semillas y cortezas útiles, muestras minerales, datos para trazar el mapa del virreinato, etc.
Llegado a Santafé se le encarga la dirección del Observatorio Astronómico que había sido terminado el 20 de agosto de 1803. “Comienza así una etapa de su vida, tranquila y apacible, durante los cuales dio los principales frutos de su intelecto”.
Aún así, el 11 de agosto de 1806 el sabio Caldas partió de Santafé a recorrer los montes de Zipacón, Anolaima, Mesa de Juan Díaz y de Limones, Melgar,
Cunday, Pandi y Fusagasugá, con el propósito de completar sus conocimientos en relación con las quinas. En 1807 hace una medición de la altura del salto del Tequendama: 175,2 metros, a diferencia de la de Humboldt en 1801 que había medido 176 metros.[4]

Véase también: Semanario del Nuevo Reino de Granada, Bicentenario de la independencia
[1] Se aduce que la personalidad de Caldas y el ilustre extranjero eran muy distintas.
[2] El sabio Caldas se apoyaba en las experiencias de Pascal y de Torricelli para tales emprendimientos.
[3] La terciana es una suerte de fiebre palúdica en que los accesos febriles dan cada 48 horas. Espasa Calpe, S.A. Diccionario Espasa de medicina 2000.
[4] Bateman, Alfredo D. (1998). Francisco José de Caldas - El hombre y el sabio; su vida y su obra. Biblioteca Banco Popular volumen 79, Cali Colombia, 1978.