Ahora que está tan en boga la discusión sobre el famoso intercambio humanitario entre gobierno y FARC, miro con nostalgia el primer proyecto de intercambio humanitario que encontré dentro de la historia colombiana.
Bolívar, luego de la campaña libertadora de 1819, se dedicó a estructurar el gobierno local antes de marchar hacia Venezuela para apersonarse de su Independencia. Antes de partir escribe a Sámano, el 9 de septiembre de 1819, proponiéndole un canje de prisioneros[1]: “el ejército español que defendía el partido del Rey en la Nueva Granada está todo en nuestro poder por consecuencia de la gloriosa jornada de Boyacá. El derecho de la guerra nos autoriza para tomar justas represalias; nos autoriza para destruir a los destructores de nuestros prisioneros y de nuestros pacíficos conciudadanos; pero yo, lejos de competir con maleficencia con nuestros enemigos, quiero colmarlos de generosidad por centésima vez. Propongo, un canje de prisioneros para libertar al general Barreiro y a toda su oficialidad y soldados. Este canje se hará conforme a las reglas de la guerra entre las naciones civilizadas, individuo por individuo, grado por grado, empleo por empleo. La Angostura del Magdalena será el lugar señalado para efectuar este acto de humanidad y justicia.”[2]Véase también: El secuestro, los secuestradores; 20 de julio, marcha
[1] Su versión del intercambio humanitario.
[2] RIAÑO CAMILO. La campaña Libertadora de 1819, Sesquicentenario de la campaña libertadora de 1819, comisión especial asesora, Bogotá D. E., 1969, página 304.
Bolívar, luego de la campaña libertadora de 1819, se dedicó a estructurar el gobierno local antes de marchar hacia Venezuela para apersonarse de su Independencia. Antes de partir escribe a Sámano, el 9 de septiembre de 1819, proponiéndole un canje de prisioneros[1]: “el ejército español que defendía el partido del Rey en la Nueva Granada está todo en nuestro poder por consecuencia de la gloriosa jornada de Boyacá. El derecho de la guerra nos autoriza para tomar justas represalias; nos autoriza para destruir a los destructores de nuestros prisioneros y de nuestros pacíficos conciudadanos; pero yo, lejos de competir con maleficencia con nuestros enemigos, quiero colmarlos de generosidad por centésima vez. Propongo, un canje de prisioneros para libertar al general Barreiro y a toda su oficialidad y soldados. Este canje se hará conforme a las reglas de la guerra entre las naciones civilizadas, individuo por individuo, grado por grado, empleo por empleo. La Angostura del Magdalena será el lugar señalado para efectuar este acto de humanidad y justicia.”[2]Véase también: El secuestro, los secuestradores; 20 de julio, marcha
[1] Su versión del intercambio humanitario.
[2] RIAÑO CAMILO. La campaña Libertadora de 1819, Sesquicentenario de la campaña libertadora de 1819, comisión especial asesora, Bogotá D. E., 1969, página 304.



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