16/04/08

Cosmogonía y origen del hombre, explicación científica



Hoy en día gracias a la ciencia sabemos que la edad aproximada del Universo es de quince mil millones de años(15.000.000), derivándose de los apuntes científicos de Edwin Hubble[1], que en el momento primigenio cuando se dio la gran explosión[2] (big bang), el universo era infinitesimalmente pequeño e infinitamente denso.[3]
Durante el siguiente millón de años el universo siguió expandiéndose; al bajar la temperatura a unos pocos miles de grados, las partículas se empezaron a combinar y el Hidrógeno y el Helio predominaron creando nubes con rotación propia que darían origen a las galaxias.
Sabemos también que La edad del sistema solar es de 4.600 millones de años y que nuestro sol es tan solo una estrella amarilla de mediano tamaño
[4]. De acuerdo con esta explicación, nuestro planeta tierra se formó por una condensación de gas y polvo interestelar, siendo en sus comienzos un planeta muy caliente que no tenía atmósfera; al enfriarse consiguió una atmósfera primitiva mediante la emisión de gases de las rocas[5], que contenía sulfuro de hidrógeno y otros gases tóxicos
Los fósiles (residuos sólidos de las formas de vida) se hallan ausentes.

Durante1.300 millones de años se fue formando la corteza primitiva, compuesta de rocas metamórficas; la atmósfera existente difería de la actual en cuanto no había oxígeno. Requirió la naturaleza de otros 1.930 millones de años para hacer irrumpir las rocas intrusivas como el granito y las eruptivas como el basalto.

Pasados 2.000 millones de años aproximadamente, la vida se reducía a una profusa variedad de vida bacteriana acuática, residente, básicamente en la superficie marina. Pero el ascenso no culminaba ahí.
Desde hace 1.400 millones de años las células se tornaron más complejas, evolucionaron al tipo celular de las eucariótas
[6], pero en conjunto la vida siguió siendo unicelular.
Luego, las células se empezaron a asociar para mejor obtención de fines biológicos, estableciendo los organismos multicelulares con una particularidad común, que eran blandos, formados por agua y dejando restos exiguos.
1.000 millones de años atrás, las plantas verdes (algas) empezaron a producir oxígeno, por medio de la fotosíntesis, alterando la composición atmosférica primigenia tan pródiga en Hidrógeno.

El paleozoico (vida antigua, primeros fósiles) arranca desde hace 570 millones de años, siendo llamada su primera división, cámbrico, que abarcará 60 millones de años. Se cierra un ciclo para los seres no acostumbrados al oxígeno (que cayeron víctimas de la descomposición de las moléculas orgánicas por «oxidación») y seres capaces de producir energía mediante la respiración se establecen, siendo invertebrados marinos los que usaron sustancias inorgánicas (más duras, fuertes e impenetrables que los componentes orgánicos) como barreras de protección. De alguna manera permitieron fijar sus músculos y fortalecerlos. Algunos seres desarrollaron estructuras sólidas, de carbonato de calcio (piedra caliza) como las conchas, huesos y dientes (permitiendo que al morir dejaran sustancias rocosas llamadas fósiles). De forma progresiva nos vamos acercando a nuestra propia existencia, a seres con osamenta.
Las algas azules y verdes pierden el monopolio de las formas de vida; aparecen variaciones, como consecuencia directa del aumento del oxígeno disuelto en el agua. Esponjas, gusanos, briozoos, hidrozoos, braquiópodos, moluscos y artrópodos primitivos eran formas de vida característica de esta fase evolutiva.
Existían las placas tectónicas y un supercontinente llamado por los científicos Gondwana localizado en su mayoría en el hemisferio sur o en los trópicos.

El paleozoico ordovícico hace su aparición, desde 510 millones de años atrás hasta hace 439 millones de años. Durante él aparecieron los primeros cordados (animales que poseen columna vertebral –notocordio, generalmente a base de colágeno
[7]-, una cuerda nerviosa hueca a lo largo de la espalda, ya no del vientre); la vida seguía circunscrita al agua.[8] Manadas de trilobites (cuyos ojos compuestos anteceden a los de las moscas) cazaban en el fondo del océano.
Desde hace 450 millones de años, la vida vegetal y animal empezó a invadir la tierra, siendo las plantas, los arácnidos y los insectos los primeros colonizadores del suelo. Los cordados más evolucionados eran los peces. Las mareas, con sus reflujos dejaban varados a seres vivos en las costas y quienes aprendieran a soportar estas condiciones temporales, sobrevivirían más y mejor.
Al final de esta división geológica ocurre un drástico descenso en la temperatura del planeta y se empieza la formación de los casquetes polares; este cambio brusco ocasionó una gran extinción en masa de grupos como los trilobites y otros.
Pasamos al Devónico (que siguió al Silúrico), cuya fecha de inicio se calcula hace 408 millones de años y finalizó hace 362 millones de años.
En esta fase se forma la incipiente capa de ozono para filtrar la letal luz ultravioleta; aparecen los primeros artrópodos que respiraban aire: los ácaros y las arañas.
Los peces habían desarrollado aletas y escamas, así como mandíbulas. A nivel vegetal, para seguir el camino de la transformación abiótica, se requerían plantas terrestres más fuertes, con sistemas radiculares para recoger agua, minerales y alimentos desde el suelo hacia las hojas; un sistema de transporte de fluidos (aparato vascular) para impulsar los fluidos alimenticios desde las raíces. En este intervalo se logró.
Después, 370 millones de años atrás, algunos de esos peces empezaron a adaptarse para vivir fuera del agua por largas temporadas pero regresaban al medio líquido a desovar y tener sus crías. Son los primeros anfibios.

Viene a continuación, el llamado por los geólogos, el carbonífero (que comenzó con la deposición de sedimentos calizos) y empieza donde acaba el Devónico y llega hasta 290 millones de años atrás.
[9]
300 millones de años tras de nosotros, se solucionó el inconveniente anterior del desove exclusivo en el medio acuático, al desarrollar las criaturas huevos con cáscara, que permitía nacer en tierra a las crías. Fue el auge de los Dinosaurios.
A pesar de esta avanzada fase de desarrollo biológico los mamíferos como tales (grupo al que pertenece el hombre biológico) recién asoman a la existencia, siendo en sus comienzos criaturas pequeñas huidizas y temerosas de los grandes animales.
[10]Son los mamíferos, animales de sangre caliente independientemente de las condiciones ambientales (homeotermo), con el cuerpo cubierto de una cantidad de pelo variable, dotados de glándulas mamarias y que presentan dos cavidades, la abdominal y la torácica, separadas por un diafragma.
Hará ya unos 100 millones de años estos mamíferos avanzaron, desarrollando la placenta, permitiendo al cuerpo de la madre albergar por más tiempo a las crías, pudiendo nacer estas en un estado de crecimiento relativamente avanzado.
El orden de los primates, ese grupo de mamíferos puntuales al que pertenece el hombre, asoman a la vida hace 70 millones de años.
Seguían mandando los grandes reptiles
[11] y dinosaurios. Pero 5 millones de años después, al parecer por la colisión de un cometa (o asteroide de más de 10 Km. de diámetro) con la tierra, desaparecieron los dinosaurios (Final del cretácico). Tal impacto desencadenó variaciones climáticas inusitadas; gran parte de lo que hoy es América del Norte y del Sur quedó bajo el fuego, pero fueron los efectos medioambientales, más que el mismo fuego, los letales. El polvo levantado no dejó pasar la luz del sol durante varios meses; los elementos químicos abrasados crearon una lluvia ácida (dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno entre otros). Las plantas murieron y con ellos los grandes herbívoros, a continuación lo hicieron los carnívoros que se alimentaban de los herbívoros. Los mamíferos contaron con su sangre caliente para tolerar mejor el cambio de clima, además, se adaptaron a buscar alimento en la oscuridad.
Con esa ventaja a su favor, los mamíferos pudieron evolucionar rápidamente, alcanzando algunos un progreso cerebral inimitable a la fecha.
Dentro del grupo de los primates, los primeros simios aparecieron hace 40 millones de años y los primeros antropoides hace 35 millones de años. Ya otea en el horizonte biológico nuestra
especie.
30 Millones de años luego, surgen la familia de los homínidos (o sea Primates que andaban erguidos, apoyándose en las dos extremidades posteriores-tal como lo hacemos nosotros y no los antropoides-), de los cuales los más primitivos estudiados, son los «australopitecinos», hallados al sur y este de África y estudiados profusamente por el antropólogo Raymond Arthur Dart a principios de 1924. Estos especímenes al momento de nacer tienen el 50% de la capacidad cerebral de un adulto de su misma especie. Poseen el cerebro pequeño y un cuerpo de proporciones simiescas. Se diferencian de ellos por la postura erguida y la marcha bípeda. El tamaño de su cerebro rondaba los 390-550 cc; el peso promedio de estos individuos era de entre 27 y 49 kilogramos y medían entre 1,1, y 1,5 metros de altura. Vivían ya en grupos sociales.
Se calcula que hace veinte millones de años todavía vivían nuestros antepasados en los árboles; luego se bajaron, al retroceder los bosques durante una gran glaciación
[12] y dejar destapadas grandes estepas.
Irrumpe en el escenario natural
[13] el Homo habilis, siendo el primer homínido capacitado para elaborar utensilios de piedra como cuchillos y hachas para cacería de animales (aprendiendo a cortarlos para comérselos). Estos homínidos poseían una capacidad cerebral mayor que sus predecesores: entre 590 y 690 centímetro cúbicos. No obstante sus molares, premolares y mandíbulas eran más pequeñas que las de estos.
Previamente los homínidos venían recogiendo plantas y actuando como carroñeros de los animales que sacrificaban los grandes mamíferos. Durante su tiempo de vida se inventó el campamento, lugar donde hombres y mujeres de la familia reúnen lo recolectado y cazado para compartirlos.
[14]
Véase
Cosmología y Creación del hombre , La vía láctea
[1] Quien en 1924 demostró que nuestra Galaxia no es la única, que el universo estaba en expansión.
[2] La temperatura era infinitamente elevada.
[3] HAWKING Stephen W., Historia del Tiempo, del big bang a los agujeros negros, Editorial Crítica, Barcelona 1988 páginas 26 y 27.
[4] Se calcula que al ritmo que brilla (y va perdiendo masa en este proceso de convertir materia en energía. En realidad, el Sol, a fin de continuar brillando en su forma actual, debe perder 4,2 x 108 Kg de masa cada segundo. Ha perdido solo una diez billonésima parte de su masa.), su masa debería acabarse dentro de 60 trillones de años. Pero su existencia también depende de su elemento de origen, el Hidrógeno que permanentemente se convierte en Helio. El Sol está convirtiendo cada segundo 580 mil millones de Kg de hidrógeno en helio. Si el Sol ha empezado su vida como hidrógeno puro, y si ha estado consumiendo hidrógeno a esta misma fija proporción desde siempre, en ese caso su existencia total antes de que los últimos rastros de hidrógeno se vean consumidos aún duraría cosa de 100 mil millones de años. Pero como todos los modelos son abstracciones matemáticas, y la edad de un astro depende de muchos otros factores, dejémoslo en solo 7.000 millones de años para que siga brillando en su forma actual y entrar en la línea descendente de la senectud.
[5] Las más antiguas de las cuales poseen 4.000 millones de años y de las cuales hay muestras en Canadá y Brasil, por ejemplo.
[6] Organismos vivos que tienen núcleos verdaderos, separados del citoplasma por una membrana diferenciada. Poseen flagelos, cilios y mitocondrias.
[7] Esa estructura dura interna permitía conservar la forma y la integridad de los animales, sirviendo de anclaje a los músculos, permitiendo mayor movilidad.
[8] Donde la Gravedad es menor que en tierra firme, no hay variaciones de temperaturas drásticas como puede haberlas en el continente y no hay que hacer acopio de líquido. Ese cambio que se avecina implica esta clase de adaptaciones.
[9] Gondwana y los otros protocontinentes andaban a la deriva y al fin del carbonífero colisionaron dando lugar a un gran continente llamado Pangea.
[10] 220 millones de años.
[11] De sangre fría, es decir que no pueden generar su propio calor y precisan de la energía solar para obtenerla.
[12] Estos fenómenos naturales, afectaron a la tierra en numerosas ocasiones, desde el precámbrico; en el cuaternario adquirieron mayor importancia en relación con los paisajes conocidos actualmente, donde se registran cuatro.
[13] 2 millones de años y hasta hace 1,5 millones de años.
[14] Tomado de Ortiz Herrera Angel Eulises. Fundamentos Culturales del Judaísmo I, páginas 39-44.