08/03/08

El Municipio de Villarrica

Nov 1957: Se pregona la prudente actitud de los liberales del Municipio en acto conservador; el Mayor Alfonso Suárez era el comandante del batallón allí acantonado. El comité liberal de damas, envía carta de homenaje a la Vda. de Héctor Echeverry, firmando como secretaria Nohora Rivera. En el parte de orden público el alcalde de Villarrica manifiesta que las gentes tienen interés en el plebiscito. Así mismo, por gestión del personero Julio Antonio Escobar, se consiguió una planta eléctrica de 75 Kw. que suplirá las necesidades de fluido eléctrico del casco urbano y de los Alpes en próximas semanas. Figuran como directivos del directorio liberal Gustavo Ocampo y Jeremías Leal; en la presidencia del comité femenino, la señora Leticia Guevara de Sánchez, vicepresidente Felisa Varona, tesorera Blanca Romero, secretaria Nohora Rivera.
Dic 1957: Los dos partidos votarán unidos, como resultado del encuentro sostenido entre directivos de los mismos en el teatro Andalucía. Como resultados parciales del Plebiscito, por el sí, 3161 votos en el casco urbano y 762 en Los Alpes; consolidada la información, se dan 3917 afirmativos, 5 negativos y 18 en blanco, para un total de 3950 sufragios válidos.[1]
Enero de 1958: Fueron nombrados los siguientes docentes para el municipio. Escuela urbana de varones: Miguel Prada Espinosa, Asenté García de Rojas, Anunciación Emma Buitrago Barrios y Jairo Padilla. Escuela Urbana de niñas: Hermanas Ma Emilia de la Cruz, Maria Evelina, María Gilberto, María Odilia. Escuela Rural de varones de Los Alpes: Directora Dolores Bonilla de García. Escuela rural de niñas de Los Alpes, Directora Guillermina Reyes de Ortiz. Escuela Rural alternada del Bajo Roble, directora Leila Isabel Garzón Salgado. Escuela rural alternada de Cuindeblanco, como directora Mercedes Sánchez. El comité liberal de las veredas Belalcázar, Torres, Pueblo quemado y regiones circunvecinas se empeñan en reconstruir el otrora “Pueblo Nuevo”, con el nombre de Puerto Lleras. Como anfitriones de la reunión figuran Germán Quiceno y Gildardo Muñoz. El alcalde militar era el Mayor Augusto López Sánchez; el comité liberal y conservador, aunados, enviaron sendos telegramas a El Tiempo, La República, El Siglo y Tribuna, reafirmando su voluntad de paz y concordia, firmando los mismos: Jorge Holguín, Jeremías Leal, Sergio Góngora, Jesús A. Bohórquez, Laureano Valdés, Marcos Jiménez, Pablo Emilio Forero, Abel Villarreal, Valeriano Velásquez, Alberto Gutiérrez, Elías Bermeo, José J. García, Andrés Galindo, Ramón Bautista, Sandalio Ramírez, Ezequiel Amaya, Crisanto Amaya, Nohora Rivera, Waldina Romero, Julia Mora y Mercedes Gaitán.
Febrero de 1958: El alcalde clausuró el Colegio Americano sin previa autorización de la secretaría de educación. Dicho Colegio fue fundado en 1934 por la conocida Vilma Warner de Ruiz y que durante la violencia no funcionó. Se definieron como candidatos al concejo municipal entre principales y suplentes a: Luís Bustamante, José Ignacio Medina Anzola, José Vicente Guzmán Donoso, Marcos Jiménez Domínguez, Ana Rosa de Bohórquez, Oliverio García, Jaime Gómez, Guillermo Montoya, Antonio Ortiz Peralta y Julia Mora.[2]
Para las elecciones a corporaciones públicas y debido a que la comisión se anticipó a realizar su cometido, se enviaron todos los documentos a la H. Corte Electoral; o sea que no hay datos en nuestra fuente.[3]
En este recién creado municipio de Colombia, para las elecciones presidenciales de 1958, Alberto Lleras sacó 86.68% de los escrutinios, mientras Jorge Leyva obtuvo el 13.31%, llegando la votación municipal a 3582 electores[4].

El nuevo régimen decreta una amnistía sin exigir entrega de armamentos y entonces el comando de Galilea se empieza a desmovilizar. Se piden permisos para saber de las familias y ver el panorama; permisos de dos o tres meses, que para muchos se convirtió en nunca regresar a las filas insurgentes. El armamento se empieza a amontonar y quienes se quedaron inactivos en las montañas, a aburrirse. Por último los comandos se desmovilizan, excepción hecha de los dirigentes. Con el cambio, del Gobierno de Rojas a la junta militar, permanecía la vigencia de los salvoconductos pero se acabó la represión directa contra el campesinado.
El salvoconducto de ingreso no decía de entregas, sino el nombre y que el ciudadano estaba trabajando en la región, hijo de quien, a dónde vive. [5]
[1] Tribuna, noviembre 16,19 y 27; diciembre 1, 3 y 5 de 1957.
[2] Ibíd.., 14 y 24de enero; 4 , 20 y 25 de febrero de 1958.
[3] Colombia, Registraduría Nacional del Estado civil, Delegación Departamental Tolima, Acta de escrutinio para corporaciones públicas, marzo 16 de 1958, página 339.
[4] Ibíd.
[5] José Jairo Gonzáles y Elsy Marulanda Álvarez en Historias de Frontera colonización y guerras en el Sumapaz, Cinep 1990., Pág. 78-82