3/09/07

Colombia History 1934-1938

La historia de Colombia entre 1934 y 1938 va de la mano del gobierno de Alfonso López Pumarejo.

Como producto de los enfrentamientos partidistas durante la administración de Olaya Herrera, el conservatismo no se presentó a las elecciones presidenciales. La directiva dio lugar a todo clase de conjeturas-dada la amistad de López con Laureano Gómez-.

Pero parece ser que la abstención era una maniobra partidista de un grupo que se consideraba minoritario-demostrado con las elecciones parlamentarias de 1933-.

Tres días antes de posesionarse invitó al Directorio Nacional Conservador para que participara con su gobierno- y fiscalizara los actos del mismo-, en las carteras de Hacienda, Agricultura e Industria, invitación que dicha Dirección declinó. Según sus propias palabras, en alocución radial del 8 de noviembre de 1934, a su gobierno le iba a corresponder suspender los gastos extraordinarios propios de una temporada de guerra (emisiones de bonos y billetes), hasta llegar a la normalidad política y fiscal, que le permitiesen allegar los recursos para pagar los préstamos. El costo de vida venía en alza constante debido a las emisiones; su gobierno decidió suspenderlas.

El panorama en el Congreso hasta 1935, contó con la representación Conservadora (expiraba el periodo del Congreso) y se notó que el plan conservador era halagar a López y atacar la anterior administración pretendiendo dividir al partido Liberal.

Empezando 1935 el problema más significativo a nivel político lo constituía la falta de presupuesto nacional, por no haberlo expedido el Congreso; el procedimiento a seguir en estos casos consistía en dejar vigente el del año inmediatamente anterior.

Ese año, en las elecciones parlamentarias se eligió un Congreso uniformemente liberal-al marginarse los conservadores- copando todos los espacios dicho sector político en los cargos públicos. Los liberales obtuvieron 430.728 votos, el 100% del total. (El porcentaje de participación electoral, se calculó sobre los varones cedulados mayores de 21 años, correspondiendo al 33.4%; ahora, que hubieran en Colombia 1.834.314 varones mayores de 21 años y tan solo 1.288.441 cedulados, es otro dato a tener en cuenta).Sopesando fríamente las cifras, de todas formas, pareciera, sobre el papel, un gobierno ilegítimo al estar respaldado por una minoría de la población (menos de la mitad más uno que sería lo lógico).

También en 1935 se dio un paso grande en la nacionalización de las fuerzas de policía, al asignarse a las Intendencias y Comisarías, destacamentos de Policía Nacional. Así mismo pudo el gobierno central apersonarse de los nombramientos castrenses.

Municipios con concejos municipales conservadores y alcaldes liberales se atosigaban agresivamente. Para 1936, aparte de la disculpa burocrática, se empezó a sentir el apogeo transformador en todos los niveles; apeló entonces el partido conservador a la prensa (fundando el diario El Siglo en ese año) y a la radio (inaugurando La Voz de Colombia), adelantando una vigorosa campaña de agitación ideológica y de oposición sin freno. El momento histórico de revolcón, también tocó a la Iglesia Católica, que veía amenazada su posición de privilegio-Concordato y esas cosas que le daban prelación sobre El Estado-, por las propuestas de la “Revolución en Marcha”. Este conglomerado religioso, desde el siglo inmediatamente anterior venía aliado con los conservadores para defender el estado inmutable de las cosas; ahora en este siglo, decidieron, juntos, cabeza a cabeza, desarrollar una fuerte oposición, llamando incluso a la desobediencia. Soterradamente se preparaba un golpe de Estado y se señalaba al General Amadeo Rodríguez como su dirigente; el gobierno procedió a incrementar el pie de fuerza y a desbaratar el complot.

Ese año de 1935 se decretó la dependencia directa al Ministerio de gobierno, de las fuerzas policivas departamentales y municipales.

El mensaje político de su campaña electoral fue bajo el lema de “La revolución en marcha”, su lema, que él definió como "el deber del hombre de Estado de efectuar por medios pacíficos y constitucionales todo lo que haría una revolución por medios violentos", que fue un extraordinario empeño de modernización de la política, la economía y los problemas sociales en Colombia. Así, bajo los postulados del partido, que buscaba darle al país un desarrollo agrícola e industrial que le permitiera convertirse en un Estado moderno, López presentó, al final, ejecutorias como las reformas constitucional, tributaria, universitaria, judicial, laboral y de relaciones exteriores. En cuanto a la reforma constitucional, Acto legislativo Nº 1 de 1936, el gobierno de López, al decir de Jorge Mario Eastman, estableció "nuevas pautas jurídicas para la acción del Estado y otras normas de conducta política para los ciudadanos". Según Eastman, las reformas constitucional, legal y normativa de la República Liberal obedecieron a un planteamiento orgánico que buscaba el ajuste del régimen democrático a las realidades sociales y económicas de la época.[1] Se cambió la concepción del Estado gendarme, propia de la Constitución de 1886, por la del Estado como entidad capaz de obligar al ciudadano al cumplimiento de sus deberes sociales. Según Timoleón Moncada, senador de la época, esto significaba que el individualismo sería sustituido por la función social, que el individuo tendría la obligación de hacer lo que fuera necesario para fortalecer la sociedad y debería abstenerse de lo que pudiera debilitarla.

El constituyente de 1936 definió la propiedad por su función social. Ahora el Estado intervendría en la economía del país, con la intención no sólo de racionalizarla, sino de dar al trabajador una protección, introduciendo un equilibrio entre las relaciones obrero-patronales, pero este artículo fue suprimido en la reforma constitucional de 1968.

Un tercer periodo empieza ese año de 1936, como resultado directo de la Ley 200 expedida por el gobierno de Alfonso López Pumarejo. Dicha ley, hizo recrudecer los “agarrones” terratenientes-campesinos, pero también agigantó la pelea entre pequeños propietarios, colonos y arrendatarios. Sin embargo, tras su expedición surgieron nuevos conflictos, protagonizados por pequeños propietarios, colonos y arrendatarios. La ley consiguió alterar el panorama de lucha: antes de la ley la lucha por la tierra había adquirido un carácter de enfrentamiento de clase, se cuestionaba directamente el régimen de propiedad de la tierra y el sistema político mediante la impugnación del poder del hacendado y del latifundista. Al entrar en vigencia la Ley 200, el Estado se convirtió en mediador legítimo de los conflictos y en interlocutor del campesinado, con lo que se produjo una transformación política e ideológica del campesinado

La reforma tributaria estableció el impuesto directo, y que las industrias y grandes empresas tributaran más que antes. Se elevó el impuesto a la renta; se dispuso que las rentas consolidadas por posesión de capital fueran gravadas más fuertemente que las derivadas del trabajo; se crearon los impuestos de patrimonio y exceso de utilidades; y se introdujeron cambios en los impuestos sobre la masa global hereditaria, asignaciones y donaciones. La reforma agraria aspiraba a redistribuir la tierra y ponerla en manos de quienes la trabajaban; se dictaron normas en cuanto se refería a las tierras bien explotadas, en la medida en que se debían establecer condiciones óptimas para jornaleros arrendatarios y colonos; y se suspendió la ayuda que el Estado daba al patrono en su supuesto derecho dé despedir a arrendatarios y colonos con la ayuda de la fuerza pública.

Estableció la libertad de enseñanza, pero reservó al Estado la inspección de los institutos docentes públicos y privados. En lo que se refiere a las relaciones Iglesia-Estado, el gobierno progresista de López consagró la libertad de cultos y de conciencia. En el sector judicial, dispuso desde un principio un cambio general de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, a donde Llegaron personas jóvenes y dinámicas, lo mismo que en otras dependencias de esta rama. Dictó medidas sobre la inembargabilidad de los salarios, los mecanismos de protección a la maternidad y el desarrollo de la vivienda urbana para trabajadores y campesinos.

Otras medidas importantes del gobierno de López fueron la supresión de la orientación confesional católica en todo el sistema educativo( cuestión que molestaba a la jerarquía católica, acostumbrada a ejercer un poder absoluto en esta área) dando un nuevo marco a las relaciones entre el Estado y la Iglesia; la consagración del trabajo como una obligación social de todo ciudadano (y el derecho a la huelga excepto en los Servicios Públicos) y de la asistencia social para los incapacitados; y la eliminación del voto cualitativo en la elección de los senadores. Todas estas reformas hicieron que varios sectores de la población se opusieran al gobierno de López Pumarejo.

Las medidas intervencionistas chocaron contra los intereses de gremios económicos como la Federación de Cafeteros, los industriales, la política social y la reforma fiscal, y los terratenientes de ambos partidos, respaldados por banqueros e industriales, e incluso por una parte del liberalismo, crearon entonces, el 7 de marzo de 1935, la Acción Patriótica Económica Nacional (APEN) (Formación de extrema derecha, con carácter bipartidista, que denunció la “infiltración comunista” en la nación y en el Gobierno. Pretendían mantener sus privilegios tributarios e impedir las transformaciones agrarias. Fracasó en llevar al Congreso y las Asambleas Departamentales, representantes de los gremios económicos no bipartidistas), para hacer contrapeso al gobierno. En diciembre de ese mismo año dicho grupo sienta su voz de protesta por la inseguridad existente en el país, atribuida al comunismo, así mismo contra la reforma tributaria y contra la propuesta de reforma agraria.

Pero la oposición más violenta fue la encabezada por Laureano Gómez en unión del clero, que acusaban al gobierno de López de socialista y ateo (la presunción de masonería se empleó como forma de oposición, ante un pueblo católico y creyente).

Hasta ese momento los gobernantes liberales, demócratas convencidos, creían que el país requería un liderazgo conveniente, como el de ellos y empleaban todas las palancas del Estado para conservar en sus manos el poder, acaparando los cargos públicos y las fuerzas policiales.

Empezando la hegemonía liberal, Colombia orbitaba en el círculo vicioso de la corrupción política y del gobierno de un solo partido. Primero ascendió al poder el liberalismo, a continuación los abusos políticos; luego viene la abstención conservadora que generó nuevos abusos. Debido a las divisiones internas del partido de gobierno-que abarcaba una abigarrado grupo de tendencias y matices- y al no apoyo decidido de la bancada liberal a las medidas del Ejecutivo, obligó a la renuncia de este en 1937. En noviembre de ese mismo año, hubo un derrumbe en los precios del café, que rápidamente se convirtió en una baja de salarios (de $0,65 a $0,6 el jornal en ese mes).

También en 1937, hubo elecciones para Congreso, con una votación liberal de 550.726 votos, el 100% del total escrutado. La participación electoral de hombres mayores de 21 años con cédula fue de tan solo el 32.5%.

Por decreto 588 de marzo 12 de 1937 se crearon 30 Distritos judiciales de tierras en todo el territorio nacional, incluyendo el de Ibagué, para el Tolima. La idea era que debería asegurar una rápida administración de justicia-para fallar los jueces debían practicar una inspección ocular. Hasta ese momento La Ley 200 no había sido reglamentada-se presentaban ambigüedades – y entonces los litigios se llevaban a los Juzgados civiles donde los funcionarios manejaban el concepto tradicional de propiedad contenido en el Código Civil. Por el Decreto 59 de 1938 se reglamentó La Ley 200 y empezaron a ser productivos los Juzgados de Tierras; llegaron cantidades de solicitudes de inspecciones oculares y proceden en su accionar de hacer justicia.

Por medio de esta Ley, se acabó el fomento infructuoso de la producción agrícola por medio del apoyo a la pequeña propiedad.

Bibliografía.

DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO NACIONAL DE ESTADISTICA (DANE), Colombia Política, Bogotá 1972.

GILHODES Pierre, La cuestión agraria en Colombia (1900-1946) en Nueva historia de Colombia, Vol. III, planeta colombiana editorial, Bogotá 1998

HENDERSON, James. Cuando Colombia se desangró, un estudio de la violencia en metrópoli y provincia, El Ancora editores, Bogotá 1982

MARULANDA, Elsy, Colonización y conflicto, las lecciones del Sumapaz, Tercer mundo editores, Bogotá 1991

PATIÑO Roselli, Alfonso. La prosperidad a debe y la gran crisis 1925-1935, Banco de la República, Bogotá 1981.

RAMSEY, Russel. Guerrilleros y soldados, Tercer mundo editores segunda edición, Bogotá 2000

TIRADO, Mejía Álvaro. López Pumarejo: La Revolución en marcha, en Nueva historia de Colombia, Vol. I, planeta colombiana editorial, Bogotá 1998

Temas afines: Colombia, juegos olímpicos 1936

[1] EASTMAN Jorge Mario. Perfiles Políticos. Plaza &Janés Editores-Colombia Ltda., Bogotá 1982, páginas 253-271