27/08/07

La patria boba:1810-1816

(Fragmento del libro Historia de Colombia: CUNDAY Y VILLARRICA Tolima 1537-1918, una historia anónima).

«Apenas amaneció la aurora de nuestra libertad, quando se oyó por todo el Reyno la voz de la federación: Voz vaga, aunque general, porque no se le asignó el verdadero significado que conforme a nuestra situación le convenía. Todas las provincias, mayores y menores, quisieron ser Estados Soberanos independientes, llevadas del entusiasmo que justamente tenían por el gobierno de la América Inglesa; pero sin advertir, ni reflexionar si estábamos en el mismo caso y circunstancias». (Tomado de “La Bagatela”, Núm. 5º, Tom. I. (1811-1812) Edición facsimilar, Litografía Vanegas, Bogotá 1966)

La fricción entre populacho y notables criollos se agudizaba. Carbonell y Nariño como emblemáticos de las masas purgaban penas. El 24 de septiembre de 1810 se dicta un Decreto acabando con el estado jurídico preferencial que poseían los indígenas (que pagaban tan solo el tributo) y declarándolos iguales para efectos impositivos (con una economía mucho más endeble que la de los mestizos y blancos) que los otros ciudadanos.

Ahora pasaron a tributar el Alcabala-como un impuesto de industria- y demás cargas del fisco. Anexe el acabóse de los resguardos y tenemos una masa de trabajadores óptimo para ingresar a las grandes haciendas con sueldos pírricos, como deseaban en su fuero interno los burgueses metidos a políticos. ¡Ah! Pero la igualdad del aborigen era restringida, ya que hablando del sufragio no tenían derecho a votar ni a ser elegidos (como tampoco podían hacerlo las personas sin propiedades, los menores de 25 años y las mujeres).Habían dos grandes grupos de presión y opinión, los federalistas (apoyado por caudillos locales que rechazaban las pretensiones hegemónicas de la capital), que preconizaban provincias iguales e independientes, conservando su administración interior y la de ciertas rentas y también el nombramiento de sus empleados; Y los centralistas, que pugnaron por la existencia de un gobierno central fuerte que garantizara la independencia primero y luego la estabilidad y el desarrollo. Estos idearios los llevaron a las armas en reiteradas ocasiones, poniendo como objetivo militar a la ciudad de Bogotá. (A veces la disección de estas luchas, obligan a pensar en ánimos beligerantes y obtusos de marcado clasismo, en odios personales y enfrentamiento entre plebe y oligarquía).

Ver tambien: 20 de julio, diario político de Santafé